domingo, 9 de noviembre de 2008

Soberanía Ecológica



Visión

El hombre de hoy esta pasando por alto muchas leyes fundamentales de la naturaleza, absolutamente necesarias para la futura sobrevivencia en nuestra tierra.

El progreso tecnológico por si mismo no tiene nada de malo y me considero activo partícipe de aquello. Ya sea por comodidad, materialismo o egoísmo, el error de nuestra sociedad radica en que no incluimos en nuestra cultura el concepto de producción sostenible, “donde las especies biológicas pueden crecer y reproducirse a ritmos mayores que los que requieren para sólo mantener sus poblaciones estables” (Nebel & Wright, 1999) ni las normas éticas que guíen el desarrollo de la tecnología en pos de una armonía ambiental, social y económica en nuestro planeta.

Los medios alimenticios están casi agotados. Con el crecimiento demográfico aumenta el consumo y con la explotación de nuestros recursos mineros, forestales y acuícolas, se liquidan hábitats completos sin ningún criterio de sociedad sostenible, es decir, la que “al paso de las generaciones, no agota su base de patrimonio al exceder la producción ni produce más contaminantes de los que puede absorber la naturaleza” (Nebel & Wright, 1999).

¿Qué otras señales espera el hombre para recapitular su escala de valores?. ¿No basta con el calentamiento global, la extinción paulatina de especies silvestres y la hambruna en el mundo…?

Nos jactamos de ser los seres inteligentes de este planeta, pero curiosamente somos la única especie de todo el reino animal que no respeta el equilibrio ecológico. Quizá sólo digamos que ya es suficiente cuando el holocausto toque a nuestra puerta, para luego seguir con la más común de nuestras costumbres… rezar por un milagro.

Estimo que aún podríamos tomar la iniciativa y crear ese milagro a través de nuestras propias acciones. Entrar en conciencia no es tan difícil, sólo hay que dejar de mirar hacia otro lado, porque es la labor de todos nosotros hacer la diferencia.

Misión

Creo que la traba fundamental del hombre ante la sustentabilidad y los problemas que amenazan su sistema de vida, es la irresponsabilidad con respecto a su rol en el escenario de su presente ecológico.

Creo que el paso a seguir en la sociedad actual, especialmente con las generaciones venideras, es instaurar sistemas de educación que generen individuos concientes de su entorno ecológico. Asumir el valor que significa la responsabilidad de vivir en este planeta, como seres involucrados en el fenómeno de la vida. Esta iniciativa moral debería nacer en parte por las autoridades que velan por el bienestar de la ciudadanía a corto y largo plazo, así como aquellos que son el ejemplo dentro de nuestro núcleo familiar. Pero principalmente este proceso de entendimiento comienza por cada uno de nosotros, al comprender que el más mínimo de nuestros actos desencadena una reacción en este continuum que llamamos existencia.

Quisiera comentar las palabras de un residente que entrevisté en la localidad de Surire que refleja en gran medida mi visión ecologista y conservacionista, como también la filosofía aymara:

“Doy gracias al puma, que es mi amigo. Cuando me mata un animal para comerlo, yo lo saludo y el puma me responde”.

Para este personaje el puma era el representante de los dioses y alimentarlo era como una ofrenda para sus seres supremos.

Invitación al asombro

Y quien dijo que la inteligencia se limitaba sólo al hombre?