viernes, 27 de junio de 2008

Conversando con el Sensei Donovan Waite

Estoy seguro que para todos la visita del Sensei Donovan fue muy excitante desde muchos puntos de vista. Tuvimos la oportunidad de compartir con alguien que ha estado bajo la tutela de muchos Shihanes entre ellos Yamada Sensei, Tamura Sensei, Chiba Sensei, Sugano Sensei, en las palabras del Sensei Elson: –“Estamos en la presencia de un verdadero maestro”-.

El Sensei Donovan explicaba como el podía percibir la diferencia entre los alumnos del Sensei Elson y los alumnos de otros maestros. Esta diferencia radica en una “esencia” que es capaz de transmitir un buen guía y que El era capaz de percibir.

De acuerdo a lo anterior El hace una diferencia entre un buen “maestro” y un buen “instructor”. Un buen maestro no es aquel que te dice donde poner tus pies sino más bien te va dando las guías precisas y los fundamentos que prepararán en la mente del estudiante cuál es la quintaesencia de cada técnica, mostrando cada vez distintas piezas de un mosaico que el mismo alumno comienza a reconocer para finalmente ver la obra completa en su magnificencia como quien luego de unir notas musicales sueltas logra formar una sinfonía. De acuerdo a su visión, una vez que el alumno logra reconocer la quintaesencia, nadie más podrá “quitárselo” y luego sin importar como le pidan a uno que realice esa técnica, al conocer su base mecánica y esencia le da la posibilidad de realizarla desde cualquier forma.

Ahora, no hay que confundir la base mecánica con la quintaesencia. Ambos corresponden respectivamente a cuerpo y mente de la realización de la técnica. La base mecánica es la que te permite tener un suelo fértil en donde el maestro pueda plantar las semillas de la realización esencial de la técnica (aspecto mental) y aunque pueda resultar tentador mezclar ambos aspectos esto sería caer en un error. De hecho, deben ser considerados como separados el uno del otro, y ambos, su sumatoria conforma un todo, al igual que en el sello del ying y yang que une tanto los aspectos místicos y mundanos en uno sólo.

El Sensei Donovan a modo de relato nos contaba como los distintos alumnos de O Sensei percibían en forma distinta las instrucciones. Saito Sensei que era un campesino que trabajó mucho tiempo en la construcción de ferrocarriles en Japón tenía una percepción totalmente corporal de Aikido, mientras que otros estudiantes se abrían a nuevas percepciones e invitaban a su mente a trabajar en otros niveles de aprendizaje. Por ejemplo O Sensei se resistía a enseñar a sus alumnos clases de armas puesto que encontraba que las armas eran muy violentas y como la base técnica se encontraba en el uso de armas los alumnos de O Sensei practicaban el uso de armas en secreto. ¿Se dan cuenta? O Sensei que ya tenía la base mecánica quería transmitir la quintaesencia de la no violencia de Aikido.

Un buen “instructor” sería capaz de transmitir a sus alumnos la forma exacta en la que la técnica puede ser realizada, así uno podría comparar al Sensei Yamada con un alumno shodan capaz de copiar con exactitud cada uno de sus movimientos y uno podría impresionarse fácilmente con los aspectos más inmediatos de la ejecución de una técnica. Es aquí en donde es importante separar los escalones de aprendizaje de Aikido.

Cuando un alumno da su examen de Shodan, en este momento debería ser capaz de describir con precisión la base mecánica de las técnicas de Aikido. En el siguiente nivel, el alumno que ya conoce la base técnica debería dar mayor estabilidad a su base mecánica y comenzar a preparar su mente para una nueva realización. De esta manera la brecha entre un Shodan y un Nidan debe ser muy amplia y no así entre un Nidan y un Sandan que se encuentran en etapas similares. Luego el cuarto Dan debe ser otro nivel de realización y debería encontrarse a una gran distancia de Sandan, la aproximación a la realización de la técnica es distinta, la stamina no es tan importante como la complesión de la técnica, en este punto el alumno se abre para realizar la técnica desde su interior.

Hay que tener mucho cuidado en ser responsable de la forma en que nos aproximamos al entendimiento de Aikido y este debe estar íntimamente ligado a nuestro nivel de aprendizaje. Es decir, puede resultar muy tentador siendo un sankyu por ejemplo invitar a la mente al tatami. El Sensei Donovan fue muy enfático en que no debemos mezclar las cosas, el entendimiento de la base mecánica debe ser comprendida con el cuerpo y la quintaesencia con la mente.

Me pareció muy interesante que dijo que la única forma de llegar al entendimiento de la quintaesencia es estando con los pies en el tatami, practicar, practicar y practicar. Como anécdota el contaba que le hacía muchas preguntas al Sensei Yamada cuando estaba de Uchi Dechi y entre risas el Sensei Yamada le respondía –“Porqué haces tantas preguntas? Practica! Practica!”-. Es así como no importaría si pasáramos una vida completa meditando en las montañas acerca de qué se trata Aikido, nunca lo entenderíamos puesto que Aikido depende de la memoria cognitiva corporal, de lo que aprendemos sobre el tatami.

Me gustaría agregar algo que dijo el año pasado acerca de su camino personal como Aikidoka. El decía que su máxima a la hora de realizar y transmitir la práctica de Aikido a sus alumnos en su dojo o en seminarios era la de visualizarse a si mismo como su maestro, el Sensei Yamada. Se imaginaba respirando como el tratando de pensar como el pero realizándolo finalmente como Donovan Waite. El dijo que lo que hacía era similar a la práctica de Guru Yoga presente en muchas tradiciones de meditación en la que el discípulo visualiza los tres centros de su maestro cuerpo (a la altura de la frente), palabra (a la altura de la garganta) y mente (a la altura del corazón) como rayos de luz blanca roja y azul permitiendo así que el alumno aumente su nivel de energía al mismo de su maestro permitiendo una transmisión más transparente y rápida de la quintaesencia de las enseñanzas (Siddhis o realizaciones internas).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me hicieron sentido muchas cosas...
Relmente fue un privilegio entrenar con Sensei Donovan...ojalá hubiese sido un poco más, aunque creo que simpre hubiese quedado con gusto a poco. Ojalá pudieses visitarnos cuando venga Sensei Chiba..o antes
Muchos saludos

Pamela

Roberto Moreno dijo...

Saludos mi buen amigo...
Gran aporte esta entrevista.

Un abrazo,
Roberto

Invitación al asombro

Y quien dijo que la inteligencia se limitaba sólo al hombre?