martes, 5 de junio de 2007

Sueño a la gota del Infierno del Odio

Durante el día había practicado querer conectarme con una vida pasada. Así que me fui a acostar dejando un puente abierto entre el pasado y el presente. Tal vez así, pensé, podría aprender algo durante la noche. Curiosamente antes de quedarme dormido me llegó una imagen de una ruma de calaveras y huesos.

Recordemos la importancia que tiene en practicas tántricas; la meditación en la impermanencia en la que el yogui se visualiza a si mismo como un cadáver putrefacto y maloliente, para trascender su apego al cuerpo material.

En el sueño era el último humano sobre la faz de una tierra que había sido destruida por un odio que todo lo abarcaba. Era como un veneno que se expandió en los corazones de las personas como un virus, arrasando con todo. El virus (odio) los transformaba en unos demonios horribles, ávidos de carne y de matanza. Su vibración energética odiosa era tan fuerte que podías sentir su vibración destructiva en todas partes. La visión de esa tierra post apocalíptica era devastadora, un paisaje en ruinas en total desolación. Alienígenas humanoides corriendo y gritando, arrastrándose en todos los rincones, escondiéndose, devorando, digno de la peor de las películas de terror.

Al parecer el hecho de ser el último sobreviviente me impulsó a buscar una cura para ese mundo. Además había estado viviendo mucho tiempo en ese infierno por lo que había descubierto secretos sobre el mundo en que me encontraba y los demonios que me acechaban.

Había recibido ayuda de alguien a quien no recuerdo. Me dio un mapa que señalaba la ruta exacta hacia el centro de ese infierno, en donde residía la “gota madre”, el ser que daba vida a la vibración odiosa de todo el mundo infernal.

Había recibido transmisiones especiales así que podía hablar su idioma, volar y había desarrollado una amplia percepción de su vibración que me ayudaba a saber cuando estaban cerca.

El mapa me llevó a un gran cráter en medio del cataclismo. Rápidamente me apresuro a descender por el pozo sin fondo. A medida que descendía la violencia se incrementaba, así como el número de alienígenas, podía ver como se devoraban unos a otros, pero seguí avanzando. De pronto comencé a percibir una luz, pálida y viciada. Podía sentir el odio saliendo de esa cosa y me acerqué más y más.

Todo comienza a brillar… al llegar a la fuente descubrí que no se trataba de “algo” si no que era como una energía que alimentaba ese mundo. A medida que me acercaba a la gota podía sentir un tipo de vibración (indescriptible) a la vez me daba cuenta que la esencia de esa energía era Dios, pura energía divina, la naturaleza búdica. Al entrar en ella mi cuerpo se disolvió y se fundió en esa esencia. Me vi envuelto en un manto de paz y tranquilidad, era el éxtasis.

Luego de eso, desperté.
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Este sueño es de particular importancia ya que revela la esencia del entendimiento de la transformación energética.

Es una creencia popular que las emociones conflictivas se remiten a algo estrictamente negativo, error que ha llevado a las personas a rehuir el abordaje sobre su naturaleza y utilidad mediata. El miedo oculta la verdad.

Es correcto considerar las emociones conflictivas como “venenos” puesto que si no son percibidos de una forma despierta son capaces de nublar nuestra mente haciéndonos caer en gran sufrimiento.

Tales emociones corresponden a una dimensión en si mismas. Uno es capaz de entender esto en el momento en que ya poseído por su energía comprende todo lo que existe desde ese punto de vista. Por ejemplo, en el sueño las personas que habían sido afectadas por el virus del odio se transformaron en alienígenas, llegando a formar parte del paisaje apocalíptico. Si te enojas en distracción, ya es muy tarde, tu conciencia se ha desplazado al nivel vibracional del enojo y percibe toda su realidad desde esa dimensión. Un practicante perspicaz es capaz de identificar esta energía y una vez surgida la emoción conflictiva la transforma para beneficio de los seres sintientes como estime conveniente.

¿Como transformarla?, simplemente haciéndolo. El sueño enseña que la naturaleza esencial de las emociones es luz y como energía que es puede redirigirse hacia un fin constructivo.

Las emociones no son algo negativo, es el “individuo” quien la percibe de una “forma negativa”, asociando su ego con un nocivo “externo”. El odio que existía en ese mundo de sueños no era nada más que luz en otro rango vibracional.

Lo importante es que esa energía no se desperdicie en algo local y no permanezcas en un rango energético bajo. Si estás distraído tu energía se localiza, como un hoyo negro que se traga un universo. En plenitud estás relajado y tu energía fluye. Eres un sol, un cosmos.

¿Que hacer con esa energía?... ¡Usa tu imaginación!
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Una nota curiosa acerca de este sueño, es la similitud con el libro "Soy Leyenda" de Richard Matheson. Por supuesto no fue hasta que publiqué este articulo que uno de mis amigos me contó acerca de el. Fue escalofriante notar la gran similitud entre ambos.

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Y quien dijo que la inteligencia se limitaba sólo al hombre?