jueves, 11 de enero de 2007

Cuentos Zen

por: Bruno Chiuminatto





Sentidos

Dos monjes caminaban por un parque, cuando uno de ellos exclama, -¡Qué bello el verde de estos árboles!- el otro se lo queda mirando y le dice –¿Y qué sucedería si no tuvieses ojos?- el primer monje vuelve a exclamar -¡Que dulce el aroma de estas flores!- molesto el otro monje continúa su debate -¿Y qué sucedería si no tuvieses olfato?- con gran parcimonia el primer monje responde –¡Y qué exquisito el canto de los pájaros!- ya disgustado el otro monje le grita –¿Y qué sucedería si no tuvieses ninguno de tus sentidos?-, con un tono dulce el primer monje lo mira y le dice –Entonces, no habría mucho porqué preocuparse, ¡estaría bien muerto!-


¿Sexo o castidad?

Dos amigos que se encontraban en la plenitud de su juventud decidieron hacerse monjes. El abad del monasterio era un reconocido maestro al que muchos sabían se había iluminado. Un día el abad mandó a comprar a los dos jóvenes aprendices al mercado. Estando allí entre la multitud pasaron dos hermosas mujeres junto a ellos -¿Ya viste amigo mío, que deliciosas mujeres?- sobresaltado, el otro reclama – si las vi, pero bien sabes que nosotros los monjes tomamos votos de castidad-. Cuando volvieron al templo encontraron al maestro deleitándose entre varias mujeres muy bellas. Indignados, increpan al maestro pidiendo una explicación. -¿Pero de qué hablan?- responde el maestro, -Ustedes tuvieron su oportunidad cuando estaban en el mercado-.


Silencio total

Masao, un practicante muy devoto se retiró a la montaña en búsqueda de iluminación. Pasó 20 años en soledad y la gente empezó a comentar que existía un maestro en la montaña. Kosuke, un estudiante Zen decidió visitar a este personaje tan enigmático en búsqueda de enseñanzas. Cuando logró encontrarlo en una cueva escondida se acercó piadosamente y le dijo –Soy Kosuke, por favor, dime algo que pueda practicar para alcanzar la iluminación. Lo contemplaré toda mi vida si es necesario-. El yogui se lo quedó mirando y dijo -¿Y qué quieres que te diga?, ¡Si ya eres un Buda!- Kosuke escuchó esto y con gran desilusión pensó que el tipo entre tanta soledad sencillamente se había vuelto loco. Mientras bajaba la montaña escuchó un gran trueno en el cielo, luego cuando se hizo el silencio de nuevo, se iluminó.


Nada que perder

Un abuelo que se había pasado toda su vida jugando a la lotería finalmente acertó al premio mayor, y como era su sueño desde niño todo el pueblo sabía que lo había logrado. Cuando tuvo el cheque en su mano sintió una gran desilusión. – ¿Qué le pasó abuelo, acaso no está contento de haber ganado?- aludía el notario, -el abuelo lo miró medio desconcertado mientras pensaba –y de qué me sirve el dinero ahora que soy un viejo?-. Cuando salió a la calle se encontró con su maestro de Zen. Cuando el abuelo le contó sus pesares, el maestro le dijo –No te preocupes, ahora que eres viejo no tienes nada que perder, excepto el premio de la lotería por supuesto!-.



Miedo a morir, miedo a vivir

Viajaba un piloto sobre el desierto cuando su aeronave sufre un desperfecto y cae inevitablemente en las olas de arena. Aunque logró salir ileso, al descender del avión se da cuenta que su cuerpo comienza a hundirse en arenas movedizas. – ¡Pero que mala fortuna!- pensó el hombre, -¡cómo es posible que haya sobrevivido al choque para caer en este maldito embrollo!-. A medida que su cuerpo desaparecía en la arena, una serpiente le observaba con detención. –!Por favor, sácame de aquí y juro te lo compensaré!- dijo el piloto. La serpiente pensó –pobre, ahora que esta a punto de perder la vida cree que puede hablar con serpientes-. En un acto de gran compasión la serpiente ocupó su cuerpo para sacar al piloto de su trampa mortal. –gracias! ¿Que puedo hacer para compensarte?-, la serpiente lo miraba y pensaba, -pobre, Ahora que recuperó su vida no sabe que hacer con ella-.

Antipoesía...


Salto all vacío

Transcurre un recuerdo o un sentimiento, y me estremezco. Dejo al pensar en una aurora fantasmal un suspiro, que desgarra mi ser al pensar que sólo pueda existir en un sueño y entonces me transformo en el observador del tiempo, un navegante que deleita su piel con las gotas que salpican su rostro, pero que tan pequeñas como su existencia rebasan la imaginación de este simple momento. Veleta. Viento y timón desaparecen en su sencillez pero al introducirlas en la acción y se enjuagan en el intelecto, junto con el fútil deseo de dominio pierde su belleza y su naturaleza celestial. Y porque no decirlo, su vacío...

(En una nube) miles de destellos me acercan a esa respuesta que no debo buscar y que yace ahí, sin forzar, en la ironía de su propio existir, en una risa, en un grito, en el estiércol de perro dejada al azar por ese perro vagabundo ese día, en ese día sin número, en un puñado de tierra lanzado al aire, mientras mi amigo, mi ser viento lo esparce con delicadeza sobre el suelo colocando su átomos entre otros y así sucesivamente en un azar aparente, que re siente y mi ente. En un sonido.

Después del camino vuelvo, dejo el camino porque soy camino... ¿pero como vas a saber en realidad?, dejo atrás arreboles confusos y me agracio en la mirada, en una honda bocanada, que nada no más lejos de la mente, sólo reposa, suave, en paz. Y así, en un sinfín de explicaciones que tranquilizaron las mentes de los ansiosos en una llamarada de efectos especiales, dejó tras de sí sólo un cuerpo y una meta, (para otros quizás). Mientras en el horizonte desaparece el océano queda sólo el barco flotando.

Poesía



Haiku Walking

On each drop,
beauty.

Energy flows
Over the head.

A black sky,
immense.

The forehead
gets wet.

There is no shelter,
only content.


Caminata Haiku

En cada gota,
belleza.

Energía fluye
sobre la cabeza.

Un cielo negro,
inmenso.

La frente
se moja.

No hay refugio,
Sólo gozo.



B.Ch.

Nada es casual

Es cierto que las emociones pueden ser abrasadoras, arrebatadoras. También pueden ser un rayo de solcito abriéndose paso entre las crudas nubes de invierno. En lo que a mi respecta prefiero una visión naturalista.

Pienso que las personas, y así como todos los eventos del universo, suceden de acuerdo a una armonía suprema, una poesía matemática que escapa al conciente por un descuido de nuestras mentes. Y que esta matemática a su vez no tiene nada de racional ni inflexible, puesto que responde más a un reflejo de la vida en lo más artístico y misterioso de su expresión… como realidad. Es decir… es la ciencia de lo divino pero sin su interpretación conspicua, paternal o materialista como lo dibujaría la iglesia o cualquier forma de pensamiento metódico… o egoísta.

En otras palabras es lo que todo el mundo conoce por la expresión “si algo sucede por algo será”, yo prefiero decir en ese caso “todo sucede de acuerdo a un orden universal”. Pero lo más bello y extático de esta expresión es que nosotros podemos, mediante una decisión conciente acceder a esta información cuando queramos… ya que somos nosotros mismos los que escribimos los versos de la realidad en la que vivimos.

De ahí entonces nace para mí la pregunta… ¿porqué existe la atracción entre dos personas?, ¿porqué una en vez de otra? ¿todas las atracciones responden a mi deseo de completar el ideal preconcebido de amor? ¿Cuál es la brecha entre lo que hago en forma conciente y lo que responden mis instintos? … pero sin duda creo que la pregunta más importante es… ¿soy libre al responder a la atracción?

Pienso que dos personas se atraen inevitablemente y fuera de su libertad (libertad en términos de ausencia de apegos) cuando esas personas quieren completar algo en su interior. Muy simple, si no eres un “ser-completo” tu energía vibracional se va a encargar de mover los hilos para traerte de vuelta a tu equilibrio, ya sea en forma conciente o inconsciente. Al estar con esa persona bioenergéticamente “te compartes” con esa persona… y eso todo el mundo lo ha sentido, cuando te enamoras de alguien o cuando compartes tu cuerpo con alguien ambos cuerpos se sintonizan en el mismo nivel vibracional y así como dos instrumentos afinados en el mismo tono, cantan la misma melodía. Es por eso que luego de amar a alguien puedes literalmente “sentir a la otra persona debajo de tu piel” y según mi visión eso ocurre realmente, no subjetivamente… es decir la persona todavía sigue ahí en ese momento, como dejando un huella en el alma de la otra persona.

Una vez que completaste lo que tenías que aprender la unión de la pareja ya no tiene sustento. Y normalmente ambas personas continuarían con su camino.

Me gustaría ahora y si no están extenuados de aburrimiento ir un poco más allá…

Ahora, ¿qué sucedería si uno ya esta completo? ¿Si uno no necesita de nada ni de nadie para ser más feliz? ¿Si la soledad no es martirio y la compañía no es agobiante? ¿Qué sucede si eres realmente libre?...

y ¿qué es ser realmente libre?...

Invitación al asombro

Y quien dijo que la inteligencia se limitaba sólo al hombre?