domingo, 2 de diciembre de 2007

Sopita Ying Yang


Quisiera compartir con ustedes una pequeña revelación, mejor dicho, un re-conocimiento de algo que estuve contemplando por algún tiempo.

Habla acerca del cultivo de una mente positiva, que inevitablemente lleva a la toma de decisiones amorosas, que benefician a todos y cada uno.

Ocurrió un día mientras tomaba una sopita en el patio de mi casa.

En ese momento llevaba la cuchara a mi boca cuando me di cuenta de algo… Mi cuerpo hacía ver en mi plato dos secciones, uno con luz y otro en las sombras. La cuchara, todavía llena de sopita era golpeada por la luz del sol y en mi epifanía pude sentir cómo esa luz de sol inundaba mi cuerpo al saborearla, llenando de amor mis células, haciéndolas vibrar con energía. –A fin de cuentas- pensé, -Acabaré mi plato de luz y sombras-.

Al final de nuestras vidas, todos terminaremos con ese plato de luz y sombras. Pero es nuestra decisión de qué lado del plato vamos a sacar la cucharada.

Pensar positivo, cultivar el altruismo, Amar, fomentar el desarrollo interno y desechar las negatividades, las tensiones y el materialismo, podría ser un pequeño ejemplo de lo que significaría tomar del lado de la luz.

Todo es cuestión de perspectiva, ¿Acaso no sería mejor adaptarse a hacer de nuestra experiencia de vida un momentum lleno de amor?

domingo, 19 de agosto de 2007

Citas del Cielo

¿Les ha pasado alguna vez… que mientras están ocupados haciendo algo, meditando, contemplando algo en particular o sencillamente inspirados, les “llega” una especie de conocimiento, o sabiduría que debe ser transmitida, pero que no les pertenece?

Bueno, esto es a lo que llamo las “citas del cielo” aquellas en las que el pensamiento discursivo no se ha inmiscuido, un espacio en el ser-consciente en el que se crea un puente a un nivel de conocimiento que transciende el ego.

Es un hecho que esta experiencia es asequible para cualquier persona… ¡sólo basta con estar atent@!

He aquí algunos que “he recibido” hace algún tiempo...


“Si rezas por tus enemigos,
verás como al final tus enemigos rezarán por ti,
y entonces…
¿Hay más enemigos?”


“Ante la opresión, la imaginación escapa innegablemente”.


“Detrás de todo sufrimiento aparente, yace la dicha de una verdad inmanente”


“Ama, ama más. Ama más allá de la forma!”


“Yo no soy tonto ni loco, pero a los ojos de un tonto o un loco, bien podría serlo!”


“La risa abunda en la boca de los tontos, y en la de la gente feliz!”


“La vida no es para juzgarla”


“Yo y Dios, hacemos tres”


“Este instante, es menos que un instante, es una Eternidad”


“La base del eternalismo es pensar que Dios es distinto al hombre.
La base del nihilismo es pensar que Dios no existe y el Hombre si.
La base del conflicto entre Dios y el Hombre, es pensar que es así”.


“Muchas cosas se podrían decir del amor,
Mira en tu interior
Y no dirás nada.”


B.Ch.


Voy a aprovechar de incluir algunas citas de amigos y maestros:


“Todo lo que hay es el presente y el amor, todo lo demás no importa”

Anónimo


“La paz disuelve el karma negativo en nuestra propia mente”

P. Tenzin Rinpoché


“No existe el mérito que llegue sin esfuerzo”

Milarepa


“Una buena base hace los cimientos de una total realización”

Shantideva

martes, 7 de agosto de 2007

De Genios y Creaciones

Hace poco recibí una muy agradable noticia de Mario El Far con el link que daba a este blog de caricaturas e ilustraciones. El blog pertenece a Leonardo Rios un amigo de la Scuola Italiana, hoy en día un verdadero artista y considerado un talento nacional.

Es mi pensamiento que una viñeta es capaz de transmitir más que cualquier discurso, una condensación de todas las formas de creación posibles, haciendo receptivo a un registro sin límite de personas.

Pueden visitar la página en http://leorios.blogspot.com/ o pinchar el link que aparece abajo llamado “La Banalidad del Mall”.

Bruno Chiuminatto.
ilustración "Caña de Tinta" por: Leonardo Rios

martes, 24 de julio de 2007

Hablar con la verdad


Es un tema muy sensible para mí la violencia verbal a la que concurren las personas cuando sus egos se sienten afectados por algún tipo de comentario.

Es increíble como el enojo es capaz de nublar nuestra razón al punto de olvidar quienes somos y a quienes amamos. Claro está que este enojo puede ser una sutileza imperceptible a veces para nuestro conciente. Un pequeño desliz de nuestra atención y un gesto, una palabra, una mirada puede hacer que nuestro mundo colapse cuando vemos a la persona que amamos agraviándonos de manera impensable.

Hay quienes dicen que sería falso ocultarse tras una capucha de autocontrol, mientras se hierve por dentro… con lo cual estoy completamente de acuerdo. Lo que sucede es que ya es muy tarde para entonces, las emociones no son controlables (desde mi punto de vista). Surgen y son abrasivas, no tienen límites concientes, lo derriten todo a su paso, lo cual me parece hermoso.

Aquí no estoy hablando de una represión racional como el que se ejerce tan habitualmente en la cultura Inglesa, en la que los modales superan la transparencia de la comunicación. O el cinismo con que los chilenos ocultamos lo que queremos decir detrás de “la talla”.

Esto se trata de agudeza… de hablar con la verdad, sin caer en desaciertos ni bajezas. El esfuerzo que propone esta nueva iniciativa moral habla de un replanteamiento que va más allá de un cambio de actitud superficial. Me parece que se trata de un auto reconocimiento de nuestra verdadera identidad como seres humanos y de recalibrar los parámetros sobre los cuales guiamos nuestras decisiones al comunicarnos.

Decir hablar con "La Verdad" puede sonar un poco fuerte, ya que… ¿quién conoce la verdad? ¿Y quien es dueño de usarla en un diálogo? Los puntos de vista son infinitos. Por eso me gustaría hacer un pequeño paréntesis para mencionar una de las escenas más fascinantes de nuestra historia. Escena que, si bien podría ser ficción no deja de ser interesante por las distintas enseñanzas que nos deja.

Quid Est Veritas?* (¿qué es la verdad?) pregunta Poncio Pilatos, dibujado como un noble digno y heroico, en una postura inquisitiva y segura, cuestionando a su interlocutor (Jesús de Nazareth) con toda la palma descubierta en espera. Nótese el detalle de los juegos de luces, son muy interesantes. Ésta envuelve a Pilatos y no a Jesús quien, sumido en oscuridad, con su hábito y cabellos desgreñados en una postura semiencorvada y con el seño fruncido, da la sensación de un lunático entumecido por la duda y que sólo se atreve a responder con un silencio.

En la siguiente pintura ocurre todo lo contrario. Poncio Pilatos “es” la oscuridad, la duda, el desacierto, la búsqueda, la ignorancia. Dibujado como una silueta oscura y violenta. Mientras Jesús, permanece “en la luz” o mejor dicho, Cristo-es-luz, con los ojos cerrados envuelto en un halo de paz, sabiduría y amor. En su magnificencia ÉL ES la respuesta a la pregunta, puesto que cualquier palabra que dijera sería una definición y por ende, hubiese sido limitada a su forma o concepto. Él nos dice: “YO SOY la verdad”.

Se trata entonces de innovar el sistema al que nos automatizamos cuando hablamos. De un reconocimiento interno, de responsabilizarse de todas las acciones.

Las alternativas que podemos tomar al momento de elegir nuestras palabras son tan vastas como los extremos que separan estas pinturas. El hablar con verdad no es una estructura como bien podemos concluir. El silencio muchas veces es la mejor forma de decir, lo que nuestro interlocutor a veces no está preparado para escuchar. Hablar con verdad es acierto y actitud despierta, el idioma que está más cercano a la luz. Allí donde la violencia desaparece para dejar entrar el verdadero lenguaje del ser humano.

B.Ch.

*Para más información acerca de esta escena consulte investigaciones acerca de las "Vulgatas" en el Evangelio de Juan 18:38

martes, 26 de junio de 2007

900 Años

En una tierra muy lejana, donde el hombre de entonces todavía adoraba a sus héroes y los metales se forjaban como la herramienta más poderosa en las arcas de guerra. Una era medieval, en que la naturaleza se mezclaba con los conjuros de hechiceros, las leyendas y el estridente sonido de las espadas y escudos en batalla.

Allí, en la lejanía de esos parajes, habitaba un gigante, cuyo egoísmo y ambición eran tan grandes que llegaban a nublar el cielo con copos de nieve, que marchitaban cuanto arbusto hubiese alrededor, y anquilosaba cualquier forma de vida hasta donde se perdiera la vista. Los árboles fueron despojados de sus hojas como si alguien les hubiese robado su aliento.

El titán vivía postrado en un trono de hielo, medía tres veces la torre más alta del reino y su cuerpo estaba cubierto de un pelo sucio y grueso.

La gente del pueblo le llamaba “El Demonio Del Hielo” y nada hacían más que resignarse al yugo de su ambición. Los ancianos contaban historias de esta abominable criatura. Terribles calamidades y torturas espantosas esperaban a quienes osasen siquiera acercarse a esa maligna bestia.

Un día, un hombre de buen corazón se aventuró dentro de las gélidas llanuras del Demonio Gigante. Caminó y caminó, siguiendo un instinto que hasta él desconocía. Sorteando montañas y pantanos, bosques tenebrosos y temibles desiertos helados, sin motivo alguno, este gentil humano avanzaba con una desconocida convicción.

De pronto, a lo lejos, pudo divisar tamaña figura, que escapaba del horizonte hacia el cielo como un edificio, inmóvil, incapaz de volverse a parar de su colosal asiento. A cada paso podía sentir con más intensidad la penetrante pestilencia del demonio, un apenas soportable olor a estiércol, putrefacción y azufre.

Tuvo suerte de no ser notado, aún estando a los mismos pies del temible engendro. Algo le sucedió entonces, algo inesperado quizás. De alguna forma pudo sentir el inmenso dolor en que se hallaba este escarchado personaje, pero no un dolor físico, algo que trascendía las barreras de la comprensión, era el dolor por odiar a tanta gente, por querer tanto para sí mismo por errar tanto en su forma de querer su propia felicidad, una ignorancia que se asentaba en el fondo de su corazón hasta la punta de los deslustrados vellos que cubrían su apocalíptica figura.

Entonces surgió en él una enorme compasión por el Demonio y le pidió a los seres de luz que le otorgasen un deseo. Él se quedaría hasta el fin de sus días velando y rezando por este demonio hasta que pudiese sanarlo por dentro, y así decidió vivir junto a él para siempre. Así que con mucho esfuerzo comenzó a trepar por los vellos del imponente monstruo que más bien parecían troncos de árboles añosos hasta llegar a la altura de su hombro. Allí encontró el sitio que sería la plataforma para su cometido, arrinconado entre el vaho y la pestilencia de la bestia que ya comenzaba a salir de su letargo odioso. -Nunca lo lograrás- resonó la voz del Demonio en todo el valle cuando leyó la mente del bondadoso hombrecillo. Pero el no hizo caso mientras seguía con su rezo de amor sobre el gélido cuerpo de su maleficencia.

Y así mucho tiempo pasó. Tanto tiempo que el cuerpo del hombre bondadoso ya no era más que piel y hueso, todo su cuerpo le dolía por el esfuerzo a estar en un solo lugar. Los calambres que le provocaba el hambre eran tan espantosos que parecía que le desgarrarían el almam pues no tenía para comer más que el mismo cebo que salía del cuerpo de la bestia.

El Leviatán sin siquiera conmoverse por el ahínco con que el hombre llevaba a cabo su palabra continuaba meditando en su odio y extendiendo su poder negativo por las tierras del reino.

Así fue como un día, quizás el más helado que jamás hubo en la tierra del hielo, el hombre bondadoso murió. Y detrás de su último aliento dejó su cuerpo para que fuese uno con el que le cobijo con tanto rencor por tantas horas de agonía.

Nadie del pueblo supo jamás de la hazaña del noble hombre, las guerras continuaban y el desorden y la aflicción seguían siendo el pan de cada día para ricos y humildes.

Un año después del extraño suceso una grieta se abrió en el cielo, una bola envuelta en llamas trazó una estela resplandeciente en la enfriada llanura del coloso, precipitándose a la tierra en un estruendoso aullido que hizo remecer la tierra con furor, cayendo justo a los pies del trono del titán haciéndolo salir de su meditación por primera vez en cientos.

De pronto, y con el asombro del Demonio, entre los escombros y brasas, se asomó la noble figura de un ser. Su cuerpo como el de un sol, emanaba mucha luz y su cabeza era como la de un león. –No!- alegó el perverso mientras lanzaba maleficios para que la tierra lo tragase o que lo aplastase un granizo gigante, pero nada tuvo efecto y el nuevo personaje se encaramó por sus barbas hasta llegar a su hombro, en el mismo lugar del noble de antaño, para instalarse allí y continuar con su oración.

Novecientos años pasaron.

De pronto, algo mágico, el demonio sintió el amor que emitía el resplandeciente, y por primera vez en siglos se incorporó de su trono horrendo, en un acto solemne y pausado, despegando las raíces que ya habían hecho casa en su trono. En un gran suspiro que parecía iba a tragar el mundo, el coloso emanó su último aliento y pereció, deshaciéndose en la tierra que lo vio nacer.

Por un día completo, hubo paz en todo el reino. Todo era el perfecto engranaje de la armonía con el universo.

Los ancianos de esa era seguían contando la historia del hombre noble a sus nietos haciéndose un cuento tan popular generación tras generación que llegaron a pensar que se trataba de un mito. Pero los ancianos siempre enfatizaban diciendo que este hombre era como cualquier hombre y que lo único que lo hacía distinto a los demás era que él escuchaba lo que su corazón le decía, que fue esa voz la que lo llevo a hacer todas esas hazañas y sortearlas sin derramar ni una lágrima. Esa era su misteriosa convicción.
por: Bruno Chiuminatto

martes, 5 de junio de 2007

Sueño a la gota del Infierno del Odio

Durante el día había practicado querer conectarme con una vida pasada. Así que me fui a acostar dejando un puente abierto entre el pasado y el presente. Tal vez así, pensé, podría aprender algo durante la noche. Curiosamente antes de quedarme dormido me llegó una imagen de una ruma de calaveras y huesos.

Recordemos la importancia que tiene en practicas tántricas; la meditación en la impermanencia en la que el yogui se visualiza a si mismo como un cadáver putrefacto y maloliente, para trascender su apego al cuerpo material.

En el sueño era el último humano sobre la faz de una tierra que había sido destruida por un odio que todo lo abarcaba. Era como un veneno que se expandió en los corazones de las personas como un virus, arrasando con todo. El virus (odio) los transformaba en unos demonios horribles, ávidos de carne y de matanza. Su vibración energética odiosa era tan fuerte que podías sentir su vibración destructiva en todas partes. La visión de esa tierra post apocalíptica era devastadora, un paisaje en ruinas en total desolación. Alienígenas humanoides corriendo y gritando, arrastrándose en todos los rincones, escondiéndose, devorando, digno de la peor de las películas de terror.

Al parecer el hecho de ser el último sobreviviente me impulsó a buscar una cura para ese mundo. Además había estado viviendo mucho tiempo en ese infierno por lo que había descubierto secretos sobre el mundo en que me encontraba y los demonios que me acechaban.

Había recibido ayuda de alguien a quien no recuerdo. Me dio un mapa que señalaba la ruta exacta hacia el centro de ese infierno, en donde residía la “gota madre”, el ser que daba vida a la vibración odiosa de todo el mundo infernal.

Había recibido transmisiones especiales así que podía hablar su idioma, volar y había desarrollado una amplia percepción de su vibración que me ayudaba a saber cuando estaban cerca.

El mapa me llevó a un gran cráter en medio del cataclismo. Rápidamente me apresuro a descender por el pozo sin fondo. A medida que descendía la violencia se incrementaba, así como el número de alienígenas, podía ver como se devoraban unos a otros, pero seguí avanzando. De pronto comencé a percibir una luz, pálida y viciada. Podía sentir el odio saliendo de esa cosa y me acerqué más y más.

Todo comienza a brillar… al llegar a la fuente descubrí que no se trataba de “algo” si no que era como una energía que alimentaba ese mundo. A medida que me acercaba a la gota podía sentir un tipo de vibración (indescriptible) a la vez me daba cuenta que la esencia de esa energía era Dios, pura energía divina, la naturaleza búdica. Al entrar en ella mi cuerpo se disolvió y se fundió en esa esencia. Me vi envuelto en un manto de paz y tranquilidad, era el éxtasis.

Luego de eso, desperté.
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Este sueño es de particular importancia ya que revela la esencia del entendimiento de la transformación energética.

Es una creencia popular que las emociones conflictivas se remiten a algo estrictamente negativo, error que ha llevado a las personas a rehuir el abordaje sobre su naturaleza y utilidad mediata. El miedo oculta la verdad.

Es correcto considerar las emociones conflictivas como “venenos” puesto que si no son percibidos de una forma despierta son capaces de nublar nuestra mente haciéndonos caer en gran sufrimiento.

Tales emociones corresponden a una dimensión en si mismas. Uno es capaz de entender esto en el momento en que ya poseído por su energía comprende todo lo que existe desde ese punto de vista. Por ejemplo, en el sueño las personas que habían sido afectadas por el virus del odio se transformaron en alienígenas, llegando a formar parte del paisaje apocalíptico. Si te enojas en distracción, ya es muy tarde, tu conciencia se ha desplazado al nivel vibracional del enojo y percibe toda su realidad desde esa dimensión. Un practicante perspicaz es capaz de identificar esta energía y una vez surgida la emoción conflictiva la transforma para beneficio de los seres sintientes como estime conveniente.

¿Como transformarla?, simplemente haciéndolo. El sueño enseña que la naturaleza esencial de las emociones es luz y como energía que es puede redirigirse hacia un fin constructivo.

Las emociones no son algo negativo, es el “individuo” quien la percibe de una “forma negativa”, asociando su ego con un nocivo “externo”. El odio que existía en ese mundo de sueños no era nada más que luz en otro rango vibracional.

Lo importante es que esa energía no se desperdicie en algo local y no permanezcas en un rango energético bajo. Si estás distraído tu energía se localiza, como un hoyo negro que se traga un universo. En plenitud estás relajado y tu energía fluye. Eres un sol, un cosmos.

¿Que hacer con esa energía?... ¡Usa tu imaginación!
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Una nota curiosa acerca de este sueño, es la similitud con el libro "Soy Leyenda" de Richard Matheson. Por supuesto no fue hasta que publiqué este articulo que uno de mis amigos me contó acerca de el. Fue escalofriante notar la gran similitud entre ambos.

jueves, 11 de enero de 2007

Cuentos Zen

por: Bruno Chiuminatto





Sentidos

Dos monjes caminaban por un parque, cuando uno de ellos exclama, -¡Qué bello el verde de estos árboles!- el otro se lo queda mirando y le dice –¿Y qué sucedería si no tuvieses ojos?- el primer monje vuelve a exclamar -¡Que dulce el aroma de estas flores!- molesto el otro monje continúa su debate -¿Y qué sucedería si no tuvieses olfato?- con gran parcimonia el primer monje responde –¡Y qué exquisito el canto de los pájaros!- ya disgustado el otro monje le grita –¿Y qué sucedería si no tuvieses ninguno de tus sentidos?-, con un tono dulce el primer monje lo mira y le dice –Entonces, no habría mucho porqué preocuparse, ¡estaría bien muerto!-


¿Sexo o castidad?

Dos amigos que se encontraban en la plenitud de su juventud decidieron hacerse monjes. El abad del monasterio era un reconocido maestro al que muchos sabían se había iluminado. Un día el abad mandó a comprar a los dos jóvenes aprendices al mercado. Estando allí entre la multitud pasaron dos hermosas mujeres junto a ellos -¿Ya viste amigo mío, que deliciosas mujeres?- sobresaltado, el otro reclama – si las vi, pero bien sabes que nosotros los monjes tomamos votos de castidad-. Cuando volvieron al templo encontraron al maestro deleitándose entre varias mujeres muy bellas. Indignados, increpan al maestro pidiendo una explicación. -¿Pero de qué hablan?- responde el maestro, -Ustedes tuvieron su oportunidad cuando estaban en el mercado-.


Silencio total

Masao, un practicante muy devoto se retiró a la montaña en búsqueda de iluminación. Pasó 20 años en soledad y la gente empezó a comentar que existía un maestro en la montaña. Kosuke, un estudiante Zen decidió visitar a este personaje tan enigmático en búsqueda de enseñanzas. Cuando logró encontrarlo en una cueva escondida se acercó piadosamente y le dijo –Soy Kosuke, por favor, dime algo que pueda practicar para alcanzar la iluminación. Lo contemplaré toda mi vida si es necesario-. El yogui se lo quedó mirando y dijo -¿Y qué quieres que te diga?, ¡Si ya eres un Buda!- Kosuke escuchó esto y con gran desilusión pensó que el tipo entre tanta soledad sencillamente se había vuelto loco. Mientras bajaba la montaña escuchó un gran trueno en el cielo, luego cuando se hizo el silencio de nuevo, se iluminó.


Nada que perder

Un abuelo que se había pasado toda su vida jugando a la lotería finalmente acertó al premio mayor, y como era su sueño desde niño todo el pueblo sabía que lo había logrado. Cuando tuvo el cheque en su mano sintió una gran desilusión. – ¿Qué le pasó abuelo, acaso no está contento de haber ganado?- aludía el notario, -el abuelo lo miró medio desconcertado mientras pensaba –y de qué me sirve el dinero ahora que soy un viejo?-. Cuando salió a la calle se encontró con su maestro de Zen. Cuando el abuelo le contó sus pesares, el maestro le dijo –No te preocupes, ahora que eres viejo no tienes nada que perder, excepto el premio de la lotería por supuesto!-.



Miedo a morir, miedo a vivir

Viajaba un piloto sobre el desierto cuando su aeronave sufre un desperfecto y cae inevitablemente en las olas de arena. Aunque logró salir ileso, al descender del avión se da cuenta que su cuerpo comienza a hundirse en arenas movedizas. – ¡Pero que mala fortuna!- pensó el hombre, -¡cómo es posible que haya sobrevivido al choque para caer en este maldito embrollo!-. A medida que su cuerpo desaparecía en la arena, una serpiente le observaba con detención. –!Por favor, sácame de aquí y juro te lo compensaré!- dijo el piloto. La serpiente pensó –pobre, ahora que esta a punto de perder la vida cree que puede hablar con serpientes-. En un acto de gran compasión la serpiente ocupó su cuerpo para sacar al piloto de su trampa mortal. –gracias! ¿Que puedo hacer para compensarte?-, la serpiente lo miraba y pensaba, -pobre, Ahora que recuperó su vida no sabe que hacer con ella-.

Antipoesía...


Salto all vacío

Transcurre un recuerdo o un sentimiento, y me estremezco. Dejo al pensar en una aurora fantasmal un suspiro, que desgarra mi ser al pensar que sólo pueda existir en un sueño y entonces me transformo en el observador del tiempo, un navegante que deleita su piel con las gotas que salpican su rostro, pero que tan pequeñas como su existencia rebasan la imaginación de este simple momento. Veleta. Viento y timón desaparecen en su sencillez pero al introducirlas en la acción y se enjuagan en el intelecto, junto con el fútil deseo de dominio pierde su belleza y su naturaleza celestial. Y porque no decirlo, su vacío...

(En una nube) miles de destellos me acercan a esa respuesta que no debo buscar y que yace ahí, sin forzar, en la ironía de su propio existir, en una risa, en un grito, en el estiércol de perro dejada al azar por ese perro vagabundo ese día, en ese día sin número, en un puñado de tierra lanzado al aire, mientras mi amigo, mi ser viento lo esparce con delicadeza sobre el suelo colocando su átomos entre otros y así sucesivamente en un azar aparente, que re siente y mi ente. En un sonido.

Después del camino vuelvo, dejo el camino porque soy camino... ¿pero como vas a saber en realidad?, dejo atrás arreboles confusos y me agracio en la mirada, en una honda bocanada, que nada no más lejos de la mente, sólo reposa, suave, en paz. Y así, en un sinfín de explicaciones que tranquilizaron las mentes de los ansiosos en una llamarada de efectos especiales, dejó tras de sí sólo un cuerpo y una meta, (para otros quizás). Mientras en el horizonte desaparece el océano queda sólo el barco flotando.

Poesía



Haiku Walking

On each drop,
beauty.

Energy flows
Over the head.

A black sky,
immense.

The forehead
gets wet.

There is no shelter,
only content.


Caminata Haiku

En cada gota,
belleza.

Energía fluye
sobre la cabeza.

Un cielo negro,
inmenso.

La frente
se moja.

No hay refugio,
Sólo gozo.



B.Ch.

Nada es casual

Es cierto que las emociones pueden ser abrasadoras, arrebatadoras. También pueden ser un rayo de solcito abriéndose paso entre las crudas nubes de invierno. En lo que a mi respecta prefiero una visión naturalista.

Pienso que las personas, y así como todos los eventos del universo, suceden de acuerdo a una armonía suprema, una poesía matemática que escapa al conciente por un descuido de nuestras mentes. Y que esta matemática a su vez no tiene nada de racional ni inflexible, puesto que responde más a un reflejo de la vida en lo más artístico y misterioso de su expresión… como realidad. Es decir… es la ciencia de lo divino pero sin su interpretación conspicua, paternal o materialista como lo dibujaría la iglesia o cualquier forma de pensamiento metódico… o egoísta.

En otras palabras es lo que todo el mundo conoce por la expresión “si algo sucede por algo será”, yo prefiero decir en ese caso “todo sucede de acuerdo a un orden universal”. Pero lo más bello y extático de esta expresión es que nosotros podemos, mediante una decisión conciente acceder a esta información cuando queramos… ya que somos nosotros mismos los que escribimos los versos de la realidad en la que vivimos.

De ahí entonces nace para mí la pregunta… ¿porqué existe la atracción entre dos personas?, ¿porqué una en vez de otra? ¿todas las atracciones responden a mi deseo de completar el ideal preconcebido de amor? ¿Cuál es la brecha entre lo que hago en forma conciente y lo que responden mis instintos? … pero sin duda creo que la pregunta más importante es… ¿soy libre al responder a la atracción?

Pienso que dos personas se atraen inevitablemente y fuera de su libertad (libertad en términos de ausencia de apegos) cuando esas personas quieren completar algo en su interior. Muy simple, si no eres un “ser-completo” tu energía vibracional se va a encargar de mover los hilos para traerte de vuelta a tu equilibrio, ya sea en forma conciente o inconsciente. Al estar con esa persona bioenergéticamente “te compartes” con esa persona… y eso todo el mundo lo ha sentido, cuando te enamoras de alguien o cuando compartes tu cuerpo con alguien ambos cuerpos se sintonizan en el mismo nivel vibracional y así como dos instrumentos afinados en el mismo tono, cantan la misma melodía. Es por eso que luego de amar a alguien puedes literalmente “sentir a la otra persona debajo de tu piel” y según mi visión eso ocurre realmente, no subjetivamente… es decir la persona todavía sigue ahí en ese momento, como dejando un huella en el alma de la otra persona.

Una vez que completaste lo que tenías que aprender la unión de la pareja ya no tiene sustento. Y normalmente ambas personas continuarían con su camino.

Me gustaría ahora y si no están extenuados de aburrimiento ir un poco más allá…

Ahora, ¿qué sucedería si uno ya esta completo? ¿Si uno no necesita de nada ni de nadie para ser más feliz? ¿Si la soledad no es martirio y la compañía no es agobiante? ¿Qué sucede si eres realmente libre?...

y ¿qué es ser realmente libre?...

Invitación al asombro

Y quien dijo que la inteligencia se limitaba sólo al hombre?